lunes, 19 de octubre de 2009

Cinco minutos más

Son las seis de la mañana. Comienza a sonar el despertador, que pensando en mis obligaciones laborales programé ayer.
Estiro el brazo, trato de apagarlo y luego lo arrojo bien lejos, donde ya no nos molesta. Acomodo como puedo las sábanas, que durante la noche se desengancharon. Tomo a mi mujer que mientras dormia se fue alejando de mi lado y suavemente la doy vuelta y atraigo su cuerpo el mio. La acurruco contra mi pecho; ella cruza una de sus piernas sobre las mías y murmura algo que yo respondo con un beso del que no se entera porque está soñando.
Este es el momento en el que me quedo dormido.

Guerra de cama, por Jorge Miente


4 comentarios:

  1. Bonito. Aunque lamento contradecirte: uno nunca sabe el momento en que cae dormido.

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  2. David/Cerdo:la verdad es muy dulce, gracias me alegraste el día.

    Un beso mi cerdito.

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  3. Muy linda historia, transmite cierta paz que lo hace a uno aflojarse.

    Saludos!

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  4. ¡Quiero dormir ya! El día está hermoso para eso!

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Dicen los que saben...