miércoles, 17 de marzo de 2010

Cuento policial

Correa se sentía un policía duro, un tipo al estilo Harry Callahan o Alex Murphy; un policía con códigos, capaz de llegar hasta las últimas consecuencias con tal de cumplir con su deber.
Y si bien no trabajaba en departamentos emocionantes como narcóticos o delitos complejos sino que su papel en la seguridad ciudadana se limitaba a ser un simple agente de tránsito en el Partido de San Miguel, llevaba con orgullo su papel de representante de la ley. Hasta esa mañana que cayó en desgracia su carrera.
Correa estaba en una garita en la esquina de Avenida Mitre y Paunero, un cruce peligroso y sin señalización en pleno centro de la localidad del Oeste cuyo gobierno reemplazó las luces en el tránsito por un ejercito de policías parados en las esquinas moviendo sus manos para indicar avance detengase. Con rostro impasible y silbato entre los labios, Correa no dejaba de ordenar el las calles.
- ¡Milico forro, pongan un semáforo! -Le gritó un fletero tirandole una botella de plástico por la cabeza. Correa ni se inmutó. Una distracción podía provocar un caos vehicular y era hora pico.
- ¡Pum-pum! ¡Maté un policía gato! -Jugaban los niños mientras le apuntaban desde un micro escolar con peligrosas banditas elásticas con municiones de papel mojado. Correa, quieto y firme siguió en su lugar, moviendo solo las manos. Si se daba vuelta podía provocar una congestión y aumentar los niveles de contaminación sonora de San Miguel.
Por eso los chiflidos no hicieron mella en él; por eso el escuchar el piropo guarango "mamita, si tus piernas son vias cómo será la estación" le pasó de largo y con una seña le indicó al colectivo que avance sin importarle a quien iban dirigidos los halagos. 
Pero no pudo evitar distraerse cuando escuchó el ruido de los tacos; se dio vuelta a pesar suyo para seguir el avance de las piernas de la morocha; perdió el ritmo de sus movimientos de avance detengase con el ruedo de la minifalda que no dejaba de levantarse con cada pasito de la mujer.
La morocha cruzó de vereda a vereda mientras a Correa se le caía el silbato y el hilo de baba le condecoraba el uniforme.
Del choque en cadena, los heridos y la intervención de los bomberos hablaron en los noticieros.


Fotografía de Enzo Velasco

9 comentarios:

  1. ¡Muy bueno, David! Y muy lindo el nuevo diseño.
    La mayor parte de los accidentes deben ocurrir por distracciones así: es necesario que nos, las mujeres, ocupemos los puestos de toma de decisiones, sino con ustedes los babosos esto desaparece.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. El cuento va muy rápido, le faltó construcción a las situaciones. Me deja un sabor a edificio abandonado. Igual bien.

    Jajaja, ahora vas a decir que soy una amiga bárbara!

    ResponderEliminar
  3. Vomito encima de tu cuento de policías.

    ResponderEliminar
  4. David, horrible el diseño nuevo che, que paso? no va hacia atrás ni hacia adelante, pero bue si te parece regio...
    Sobre el cuento me reservare los comentarios para la próxima pelea jajajajaja, fight fight! maria "la maga" mansilla sigue invicta.. Un beso...

    ResponderEliminar
  5. Las piernas de la muchacha de la fotografía parecen las de la momia con polainas negras hasta las rodillas. Y, coincido con vos en que le gana en calidad al relato.
    David, te sugiero humildemente que revises el género (policial), el género del cuento, claro, no me refería al de Correa, un masculino que bien ganada tiene su fama de perro de Pavlov.
    Besitos!

    ResponderEliminar
  6. Las piernas de la muchacha de la fotografía parecen las de la momia con polainas negras hasta las rodillas. Y, coincido con vos en que le gana en calidad al relato.
    David, te sugiero humildemente que revises el género (policial), el género del cuento, claro, no me refería al de Correa, un masculino que bien ganada tiene su fama de perro de Pavlov.
    Besitos!

    ResponderEliminar
  7. Las piernas de la muchacha de la fotografía parecen las de la momia con polainas negras hasta las rodillas. Y, coincido con vos en que le gana en calidad al relato.
    David, te sugiero humildemente que revises el género (policial), el género del cuento, claro, no me refería al de Correa, un masculino que bien ganada tiene su fama de perro de Pavlov.
    Besitos!

    ResponderEliminar
  8. David/Cerdo: después de reelerlo varias veces, me parece que el cuento arranca bien y cae cuando aparece la muchacha haciendo sonar sus tacos. La foto es buena pero no sé si es la correcta.
    El nuevo diseño de DAMEBOLA es más minimalista que el anterior y es cierto que después de 3 años ya era hora de que cambiara, pero todavía no me acostumbro será cuestión de tiempo.
    Un beso mi cerdito

    ResponderEliminar

Dicen los que saben...