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Mostrando las entradas etiquetadas como Prosa

(huella) en el techo...

Mirá la marca del cliente cabrío, semental. ¿Paga con su propio cuerpo? Mirá y grabala; después podrás pensar en esta cosa y convertirte en el propio diablo o en el ajeno, el que te guste más, y tendrás de ese modo la capacidad de hacerla sufrir con horas y horas de construir infiernos sobre el suelo del infierno. Pensá y odiala; que te ame mientras la aborrecés; y que te ame mientras la odias para siempre; así seguirá a tu lado y la huella cubrirás de pintura roja y el maldito pie en el interín se lastima de sangre y pierde su último contacto con el cielo y ahí, en ese preciso momento, entrarán a otro paraíso y serás tu ángel y encontraras otro ángel y nuevos infiernos.

Cuentos cuentas

Para SR, con el cariño de los círculos que nunca se cierran. Ustedes dos, mis amadas, ya apagaron la luz. Una para imaginar, la otra para dormir. Y yo, a un costado, acostado, les hablo. No puedo dormir, así que las unifico y les hablo. Antes me alegraba y era capaz de escribir mil cosas bonitas, divertidas, invenciosas; me encantaban los tríos. Antes, cuando estaba mal con ustedes, me estristecía y era capaz de escribir mil cosas feas, tediosas, invenciosas; pero igual me seguían gustándo los tríos. Desde que quiero imitarlas, ser como ustedes para que no dejen de amarme, me he vuelto repugnante. Ustedes dos, mis amadas, ya se durmieron. Una sueña, la otra se masturba. Y yo, a un costado, acostado, turbo mi estado de ánimos con las elucubraciones propias de una mente cochina que prefiere los tríos a las relaciones monogámicas. No soporto hablarle al aire y pienso. Después de todo, el pensamiento y las voces son análogos. Las palabras son arrastradas de vereda en vereda, hasta que se p...

Verde bronca

*Hoy es un día rojo Hoy es un día rojo, pero no rojo-peligro, de ningún modo es de ese color, sino que se trata del rojo pardo que queda cuando se consume la tragedia. Todo, desde el sol a tus ojos, me indica un triste suicidio que teñirá el feo día. Tan solo espero que la luminosidad aclare. *Yo no lloraba No. Mías no eran esas lágrimas que buscaste adivinar en la oscuridad de tu cuarto. Eran del monstruo que vive bajo tu cama, ese al cual pisoteas en la cabeza cada vez que te levantas a orinar y te calzas las pantuflas de taco aguja. Yo no lloraba anoche. *Una criatura extraña Hoy me encontré con una criatura extraña, la más rara que , en mi vida toda, ví. Ante la desconocida forma, lo primero que hice fue atinar a besarla, pero siguió siendo sapo. Le arranqué una pluma, que luego usé para meterle cosquillas, acto que provocó en la criatura una mueca insípida. Piquete en sus tres ojos. Solo dos pestañeron. Un abrazo. Se quedó inmutable. *Cruz Soporto el peso de no ser un actor irland...

Hay una cabeza en la heladera:::

Hay noches en las que no podés dormir, a pesar del calor o del frío y de que no hay luz, todo es negro como la oscuridad. Noches en que girás en tu cama, alejándote, volviendo a tu pareja. Noches en que las sábanas te huyen y los fantasmas blancos de ojos negros te miran, vos no los ves pero sabés que están alrededor tuyo, lástimandote con silenciosas exploraciones de tu cuerpo. Enfrentando tus fobias, dejas la habitación en la que tratabas de conciliar el sueño. Avanzas lentamente, tanteando las formas de las paredes y puertas mal/bien cerradas. Algo roza tus dedos. De memoria encendés la luz en la cocina y sin reparar en las formas harto conocidas del color cálido para esclavizar mujeres, abrís la puerta blanca. No hay peor presagio que una noche así para que el destino te informe que hay una cabeza en la heladera.