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4 años de Damebola

  Queridos lectores:   Gracias por llegar hasta acá, hasta los cuatro años de damebola. Desde ese primer poema que publicamos en febrero de 2007 hasta el día de hoy han pasados muchas poesías y cuentos y me han llenado de comentarios que, ya sean flores o palos, me requete-contra-sirvieron para seguir adelante y empeñarme en mejorar, para ser mas claro y tratar de que mis historias sean un poquito menos mías y un poquito más suyas.   Un agradecimiento gigante para todos los que hacen los blogs amigos, todos los artistas que colaboraron con sus fotos, pinturas y escrituras; también a los que gustan de comentar y a los que gustan de asentir o disentir en silencio.   Para que el festejo sea completo, vamos a ir con los regalos: esta semana vamos a publicar un montón de cosas que estaban en el tintero, empezando el 14 de Febrero con un cuento de amor como para estar a tono con el día.   Les dejo una foto que me tomó Marilú Mansilla :   (me gusta como me ...

Muchos pensamientos para una sola cosa

Este cuento va para mi hermano Javier.   Todas las mañanas son iguales: lindas, novedosas y especiales. Me levanto, abro la canilla y descubro que el agua todavía no volvió. Ya son dos semanas, el barrio, encima del calor, tiene un tufo a chivo y huevos terrible y yo no soy la excepción. Nuevamente no me afeito, no vaya a ser cosa que, por no ablandar mi piel con el calor del agua caliente, me corte como un pelotudo con la gillete.   Levanto la tapa del inodoro: un terrible olor a baño de estación amenaza con voltearme, así que cierro y me digo que ya orinaré en el trabajo.   Me pongo la camisa con menos arrugas y menos olor, sudo bajando los ocho pisos, y salgo al sol de las nueve de la mañana que a esta altura ya te recalienta la cabeza con treinta y cuatro grados. En el asfalto están los restos de las fogatas de basura que encendieron los vecinos por la noche protestando por la falta de luz. De agua, dos semanas; de luz, un día sí, cuatro no.   Camino h...

Navidad de 1987

Navidad de 1987   Era la Navidad de 1987; yo tenía 9 años, o un poco más. Ese año, dado que mi viejo tenía que laburar toda la noche, no fuimos a la casa de la abuela y nos quedamos a pasar la Nochebuena en el Parque. Para mí era un alivio porque al ser el más chico de la familia tener que visitar a la abuela era condenarme al aburrimiento. Mis primos tenían todos como veintipico de años, y el festejo se componía de una cena sobria, después abrir regalos, mirar por la ventana los fuegos artificiales y sacar un juego de mesa y sentarse toda la familia a tirar los dados. Yo quería tirar baterías y triangulitos, pero mi mamá no me dejaba y no había ningún chico que actuara de cómplice.   En cambio, cuando nos quedábamos en casa, pasadas las doce de la noche yo corría con mis regalos a la casa de mis amigos, del Rulo o Guillermo, o venían ellos a buscarme y nos poníamos a jugar y luego, a escondidas para que los grandes no nos retasen, juntábamos toda la pirotec...

2º Concurso El Cuento del Día

El Cuento del Día -proyecto mediante el cual se lleva un algo de cultura a las redes sociales publicando día a día, excepto los feriados, un poco de literatura- lanza su segundo concurso de cuentos: es una oportunidad excelente para probar la fama -hay más de 4000 personas que siguen el proyecto. Aquí, las bases para que, sin demora, participen: Bases y Condiciones. 1. EL CUENTO DEL DÍA convoca al 2º Concurso literario “El Cuento del Día”, edición 2010.  2. PUEDEN OPTAR A ESTE PREMIO autores de cualquier edad y de todo el mundo. 3. SE PREMIARA un cuento que puede ser largo, corto, de cualquier género, de cualquier estilo; la condición indispensable es que sean cuentos: no participarán poemas, aforismos ni ensayos ni nada que no sea un cuento. Un microcuento sí, porque es un cuento, pero más cortito. 4. EL PREMIO consistirá en la publicación del cuento en El Cuento del Día y un pequeño premio sorpresa. No te vamos a publicar un libro ni te vas a ganar un millón de peso...

Recuerdo mojado

 Yo entiendo que una de las cosas más sagradas que hay en este mundo es la hermana de un amigo: pero si hubieran visto a Daniela como yo la vi, entenderían por qué se me iban los ojos detrás de ella cada vez que Víctor se daba vuelta para cambiar la yerba o cuando, con la excusa de ir al baño, dejaba de mirar los bodrios de partidos que mi amigo ponía los sábados por la tarde y entonces me metía por el pasillo y, sigilosamente, miraba por la cerradura como la chica dormía la siesta. Lo mejor era espiar en verano, porque en verano... El primer verano que la espié fue en el del ´93. Yo tenía diecisiete años y ella era una niña de trece, pero ya tenía las piernas que la distinguen. La espié y fue empezar a tejer fantasías y así pasé, como un estúpido, cinco años pensando en la forma de hablarle. A ella y a Víctor, porque no tenía ninguna duda de que el sería, ante una eventual relación, el primero en oponerse.   Víctor y Daniela eran el día y la noche. La fragilidad de D...

Talita musitada

  Ahora estoy en el bar de Carlos y hay un cartel grande, con la foto de un gatito pegada, que dice "Si fuma me mata, no me mate"; así que apago el cigarrillo que acabo de encender y pido dos cafés. Tamara fue al baño y yo te sigo esperando. Ya son más de las dos de la mañana, miro al frente, al edificio; todas las luces apagadas. La gente duerme y los únicos desvelados en el barrio, son los pocos borrachos habituales que se juntan acá y yo, que te sigo esperando.   Tamara se acerca a mi mesa; su vestido tiene tan poco ruedo que todos se dan vuelta para mirarle las piernas; yo disimulo. - ¿Cómo estoy? - Estás hermosa. - ¿No se ven mis ojeras? - Para nada. Bueno, un poquito. ¿No estás muy desabrigada?   El escote de Tamara es amplio y sus tetas son tan grandes que no caben en él, y el saquito blanco y el pañuelo que lleva al cuello tapan tan poco como abrigan. - ¿Me estás mirando las tetas? -Se ríe. Luego me explica que perdió el abrigo antes...