viernes, 23 de noviembre de 2007

Salida de parejas

Resulta que se dio una salida en parejas, pero hete aquí que yo, un día antes y sin previo aviso, fui abandonado por mi mujer: era menester que se enterara del círculo de engaños con el que la rodeaba para que pudiera al fin despejarme de su mala influencia a la hora de tener que tomar decisiones: que las mujeres son sentimentalistas, che, y siempre, pero siempre hacen que la conciencia práctica de uno se vea empañada con subjetividades. Asi, ella no podía entender que el fútbol con los chicos, que la birra con los muchachos de la oficina, que los encuentros con amigas son una necesidad cuasi física en mí.
El caso es que, sin otro plan, y deseoso de conocer al novio de mi prima -plan de hacerlo quedar mal al tipo, qué mi prima es lejana y está bonita en sus curvas- y a la novia de mi amigo -plan de hacerlo quedar mal a éste, que el tipo es fachero y seguro pegó mina tetona como siempre- me fui al encuentro de parejas sin pareja.
Más, quien hubiera pensado el espectaculo estrafalario con el que me encontré. Mi prima no iba acompañada de un señor, sino de una señorita, linda pero rellenita... ¡Se dan cuenta, mi prima resultó pegar para el lado de la tortilla! Ah, pero esa no era toda la sorpresa, sino que lo peor era mi gran amigo, que no tenía una pechugona de pareja, sino ¡un flaco!
Acodado tristemente en la mesa y revolviéndo el maní que flotaba sobre la cerveza, me puse a pensar mientras los miraba charlar. Porque me di cuenta que soy una mierda, soy lo peor, un despojo. Es que mientras miraba a mi amigo tomar la mano de su amigo y una sensación de asco se apropiaba de mí, todo lo contrario me ocurría cuando mi prima y su amiga se daban besitos y todo. Entonces no podía dejar de lamentarme de mi ser, de ser un discriminador de hombres que besan a hombres; si en cambio me agrada ver a las chicas que besan a las chicas, es porque no puedo dejar de imaginarlas enlazadas en una tijereta, conmigo revoloteando cerca. En fin, me entristeció comprender que tenía actitudes que rayaban en lo facista, en lo retrógrado, en lo oscurantista.
Pero che, algo positivo aprendí, saqué, reafirmé, gracias a la situación: y es que soy bien macho.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Sera una piel sucia, de María Luján Mansilla

Una hoja torcida
simula ser un papel carbónico;
negra de errores
te marca sobre la piel.

Fina en los bordes
comienza un poema verídico de romance.

Negra esa piel,
oculta las letras
y tiene aroma a jazmines.

Entre el olvido y el placer,
sucia la piel del escritor,
la piel negra
suda con fervor.

Un amor letal y clandestino,
la piel negra de dolor.

Siempre sera una piel sucia
la piel negra del escritor.