jueves, 20 de marzo de 2008

Disforia

Rodriguez llegó a la oficina cinco minutos antes para nada: en cuanto abrió la puerta recordó que era Jueves Santo y que él era el único boludo que había aceptado trabajar ese día. "Hoy podría haberme quedado durmiendo un rato más, podría haber desayunado en casa, incluso ver el noticiero, pero soy un pelotudo  y llegué puntual al trabajo".
Encendió las máquinas, encendió el aire acondicionado, abrió las persianas, corrió las cortinas. Luego fue a la cocina a prepararse algo caliente para tomar.
Abrió la canilla, sintió el fuerte olor a cloro del agua y llenó la pava; encendió una hornalla, prendió un cigarrillo con la llama, y se apoyó contra la mesada a esperar que hirviera el agua para el té. Acostumbrado a desayunar todos los días, sentía un agujero en el estómago. "Además, sino desayuno, me da acidez... ¡Y anoche no cené, ahora que recuerdo! Cierto que me quede dormido mirando los 13 minutos que le faltaban completar a River del partido suspendido"...
La pava chilló, así que apagó el fuego, tomó una agarradera, y volcó el agua dentro de la taza; hundió un saquito en el líquido caliente, esperó que tomara el color caoba que tanto le gustaba en las infusiones, abrió el tarro del azúcar para ponerle sabor a su bebida, pero... no había azúcar. Resignado bebió el té amargo de un trago, lo escupió y luego arrojó la taza dentro de la pileta: utilizó un poco de fuerza bruta, involuntaria, y la taza se rompió en varios pedacitos. Tomó el pedazo más grande, lo sopesó y luego lo arrojó contra la pared. Una sensación placentera le recorrió el brazo al ver como la cerámica se hacía astillas. Excitado por el descubrimiento, comenzó a tomar más tazas del aparador y a estamparlas contra las paredes. Agarró una silla y se puso a pegarle a los platos que reposaban sobre el escurridos de vajilla. Rompió todo lo que había para romper en la cocina y luego, empuñando un palo de amasar, empezó a correr por el resto de la oficina, de escritorio en escritorio, rompiendo computadoras, teléfonos, faxes, los reproducciones de pinturas famosas que adornaban las paredes.
Levantó las alfombras; con un marcador escribió obscenidades en las paredes; fue a cagar y dejó la puerta abierta.
Al final se acercó a una ventana, rompió el vidrio, y asomó su cabeza por el hueco.
Aspiró el aire cargado de humo de la capital, sintió el sol en su cara. Pensó en un gato y se sintió uno y comenzó a imitar el ronroneo felino. Sintió crecer esponjas en la palma de su mano y su rabo moverse de un lado a otro muy orondo. Las cámaras de seguridad lo tienen todo filmado.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Tango

No pintes ni me arietes
la humedad de mis cimientos
mil veces te lo dije
mujercita se acabó.

Ahora poné un disco
la voz de Julio Carfi
acompaña el suicidio
de mis penas en alcohol.

Porque tampoco la pavada
no es nada respetuoso
un escritor tanguero
tomándo jugo clight.

Para La Glory, un tango triste como sus retos.

martes, 4 de marzo de 2008

Con vos

Rimas para una tarde de lluvia en el campo

Si este amor te da tristeza,
si este amor no es mano a mano;
entonces pego la vuelta
y no se lo doy a quien amo.

Si este amor te da jaqueca,
si este amor no es como verano;
entonces dame navaja
y me lo llevo a otro lado.


Este es uno de los poemas que escribi en mi viaje de instrospección a lo largo de las rutas argentinas -concretamente, recorrí todo lo largo de la Ruta 200 en el trayecto Merlo-Marcos Paz a bordo de un 136 verde horrible.

Rima para una tarde en el campo, luego de la lluvia

Con vos estoy bailándo:
bajo la tierra un sol;
sobre la luna mi estrella;
en medio del campo me espera tu flor.


Volví. Pero no los voy a llamar porque mi agenda se convirtió en girones de papel con las pasadas inundaciones.

Self-Righteous Suicide

Bueno, el blog de Inés cerró y por el momento no va a haber más pires uruguayos por ahí. Por suerte deja un archivo extenso y el macabro chiste de habernos hecho participar en un cadaver exquisito: como los asesinos del Orient Express, todo participamos en el final de Pires Clásicos (pueden leer el último post con el susodicho cadaver aquí). Y eso, un poquito de cargo de conciencia, te genera, ya que había sido un blog cruzado de debates y literaturas valiosísimos en estos momentos en que a veces parece tenzarse la relación entre nuestros países.

Un abrazo a Inés desde aquí, ya la estaremos leyéndo en otro lugar.