Rodriguez llegó a la oficina cinco minutos antes para nada: en cuanto abrió la puerta recordó que era Jueves Santo y que él era el único boludo que había aceptado trabajar ese día. "Hoy podría haberme quedado durmiendo un rato más, podría haber desayunado en casa, incluso ver el noticiero, pero soy un pelotudo y llegué puntual al trabajo". Encendió las máquinas, encendió el aire acondicionado, abrió las persianas, corrió las cortinas. Luego fue a la cocina a prepararse algo caliente para tomar. Abrió la canilla, sintió el fuerte olor a cloro del agua y llenó la pava; encendió una hornalla, prendió un cigarrillo con la llama, y se apoyó contra la mesada a esperar que hirviera el agua para el té. Acostumbrado a desayunar todos los días, sentía un agujero en el estómago. "Además, sino desayuno, me da acidez... ¡Y anoche no cené, ahora que recuerdo! Cierto que me quede dormido mirando los 13 minutos que le faltaban completar a River del partido suspendido"... La ...
Si, el regalo era mi "Falso Haiku". Abrazo!
ResponderEliminarUn año pidiéndo que me des bola, pobre de mi. Te felicito. Cuidate y... DAME BOLA!
ResponderEliminarCerdito, felíz cumple!
ResponderEliminarMe emocionó, si, pero las lágrimas que me salían eran de la risa. Muy tierno igual.
ResponderEliminarBendiciones en este nuevo ciclo que comienza.
ResponderEliminarCómo siempre, genial. Me gustó el Falso Haiku, te refuerza en mi más alta estima y pedestal.
ResponderEliminarGracias por los saludos al pueblo venezolano, un beso también para todos los argentinos.