lunes, 6 de diciembre de 2010

seis del doce

  La casa está vacía, salvo las cajas desparramadas a lo largo y ancho. Suspiro y apago la luz.

6 comentarios:

  1. Mi necesidad de escribir se encontró con mis ganas de no hacer nada y salió un cuento corto.

    Encima me quedé sin cigarros.

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  2. David, sabés que cualquier cosa me podés llamar, estoy a tu entera disposición. Cuando quieras vení por casa, instalate acá, hacé lo que quieras. Yo te preparo cosas ricas y te devuelvo a la normalidad.

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  3. Entonces, ahora, ya no se puede creer en nada. El resto del blog, muy bueno. Este cuento, demasiado triste para disfrutarlo. ¡Odio los dramas!

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  4. David, aunque no comente, siempre te sigo en el GR; quiero ver más poesía, hace mucho que no publicas nada de poesía, de tu poesía violenta y dulce -pero no dulce de ternura, dulce de fruta jugoza.

    No me gustó el micro-cuento, me parece que fallás cuando querés hacer cosas autobiográficas. Me quedo con tu fantasía.

    Mora.

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Dicen los que saben...